domingo, 25 de julio de 2010
Mochilo...
Su mirada dulce, su calidez, su fidelidad (nunca faltó a la cita, siempre, pero siempre, ocupó su lugar)...
Nunca se movió más allá de cincuenta metros alrededor de su santuario, de aquélla raída alfombrilla irreconocible ya, de su trono... pero sabía de caminantes y de Camino todo lo que toda una vida puede dar de sí.
Le conocí cuando apenas se tenía en pie, juguetón, travieso, con los grandes ojillos negros como dos aceitunas, con sus afilados colmillos como alfileres que se clavaban en las piernas de todo el que paraba cerca o le echaba la mano para una caricia.
Fue la primera vez que visitaba El Acebo, ese diminuto paraíso de otros tiempos que se enorgullece, como reza en el sello del Mesón, de ser el primer pueblo del Bierzo.
Allí, en su puesto permanente, compartí mi primer bocadillo frito con él. Para los que no conocen ese manjar diferente, extraño y sabroso, les diré que se trata de un bocadillo frito... si, si, frito, relleno de tomate y huevo duro y cualquier otra cosa posible y comestible, inigualable, que se puede degustar cada día, después de transitar frente a Itaca y al monte Teleno, una vez pasado el oasis de Manjarín.
Sentado en la acera de enfrente, al consuelo de la mínima sombra de mediodía, en el santo suelo, como mandan los cánones, me disponía a recuperar fuerzas con aquél soberbio bocata frito cuando un kilo de nervios, de vitalidad desbordante, primero se me echó encima, y luego se sentó junto a mí, una oreja arriba y otra abajo, la cabeza ligeramente ladeada y una expresión de desamparo que derretía el alma.
No quería caricias, no quería mimos... quería comer, simple llanamente. Y uno, que es más blando que una galleta María mojada en el café, de esas que siempre se caen partidas por la mitad en el momento en que te las llevas a la boca, no tuvo otra que darle un trocito de pan frito.
¿Un trocito? Si hombre, no era ese el trato, se notaba... así que, trocito a trocito se engulló la mitad del manjar, justo la mitad, no iba a transigir ni un pelo más.
Cuando las dos últimas migajas, una para cada uno, desaparecieron, "Mochilo" se fue a su alfombrilla, junto al banco, al sol, cabe la puerta del Mesón, y se estiró cuan largo era, suspiró profundamente satisfecho, y soltó un par de ronquidos. Ya no estaba, ya me había sacado lo que quería y si te he visto no me acuerdo.
Se convirtió en una costumbre. Cada vez que pasaba por aquélla puerta, lo buscaba y lo encontraba, y confieso que, con el paso del tiempo, aquél amigo grande, gris y negro, convertido en todo un adulto, se zampó mi medio bocadillo frito y alguna vez uno entero para él solito, que su cuerpo ya reclamaba palabras mayores...
Siempre fue un símbolo para mí, a través de los años, lo convertí en un icono de mis caminos, representaba mi memoria de los Caminos recorridos, y me alegraba verlo crecer y crecer porque me recordaba que yo también crecía y que el Camino seguía ahí, impertérrito.
Su nariz nunca fue perfecta, más bien bastante desviada, algún paso mal dado, pero tenía serenidad y belleza, la suya.
Con el paso del tiempo, sus preciosos ojos negros se fueron tiñendo de gris opaco, ya hacía varios años que habían dejado de serle útiles, pero su instinto le mantenía firme en su lugar, y continuaba levantando la cabeza, solicitando su parte en el banquete y regalando su mirada ya triste e interior a todo el que le ofrecía una caricia.
"Mochilo" ya no está en su lugar, su alfombrilla desgastada e irreconocible si.
Marchó a donde marchan los amigos nobles, los compañeros fieles, los recuerdos dulces... yo sigo pidiendo mi bocadillo, y nunca como más de la mitad.
A los gestores de humo...
Apenas ha comenzado el "annus horribilis", y ya cansa... ¡qué lejos se ve 2011!
Seminarios al más alto nivel, promociones en Korea, marcas colaboradoras, botas oficiales, mochila del peregrino con productos locales, ungüentos de uva en dosis individuales, albergue cerrado por devastación de los anteriores gestores, ayuntamientos haciendo cuentas de lo que pueden sacar con los polideportivos, mesas redondas trufadas con recursos turísticos, FITUR con sus caballitos y sus monerías de Kukuxuleches, etc. etc. etc.
Producto turístico, expertos, entrevistas a agentes culturales, producto consolidado, ¡qué alegría, qué alboroto, otro perrito piloto!
Y mientras, el camino agonizando de éxito, de obras, de agresiones, de olvidos, de estupidez y de pateo de caminos por la carilla, de aves de rapìña, de futuros hoteles con encanto, de falsedad, de ¿cuántos litros ha de tener mi mochila?, de ¿alguien para agosto en Portomarín?, de ¿qué marca de toalla me recomendáis?...
... pena de Camino, pena de tragabuches sin alma, pena de gente sin objetivo ni horizonte, pena de transportes de mochilas, pena de estaciones de autobuses atiborradas de "peregrinos" en busca de butaca de autocar, pena de albergues tomados al asalto a las diez de la mañana, pena de colas interminables de mochilas colapsando las entradas de todos ellos durante todo el día, pena de "menú del peregrino", pena de tanta promoción equivocada, pena de autobombo en la ciudad de Santiago, pena de catedral atestada de flashes y de ovaciones al botafumeiro, pena de excursiones parroquiales masivas detrás de la banderita amarilla, pena de palos de escoba con una vieira colgando y las cintitas rojas y amarillas... pena .
Entre todos lo matamos y él solo se murió...
Pero el Camino es otra cosa, la llamada a recorrerlo es personal y la experiencia, íntima para los que lo han recorrido, aunque de eso no saben nada estos mercaderes del aire, estos vendedores de nada, estos precursores de Apocalipsis, estos repartidores de miseria y estos gestores de arena del desierto y de humo de colores... más les valdría un resto de dignidad y de respeto a la historia y a la ilusión y esfuerzo de los millones de PEREGRINOS que han configurado a lo largo de los siglos lo que éstos advenedizos van a destruir en una sola década de despilfarro, de destrozo y de gestión manipulada de lo recibido.
¡Que se vayan a la mierda,
que el Camino es libertad!
De balances, cuentas y... saldos
Uno viene de una formación más o menos clásica. Y por ello, y por haber dedicado una gran parte de su vida laboral al ámbito de las finanzas, no puede resistirse a la inveterada costumbre de, llegado el fin de año, tratar de ajustar las cuentas antes de dar carpetazo al ejercicio vigente.
Así que, como ya tantas veces, se pone a la tarea con la desazonante pero grata impresión de que las cosas siguen... más o menos igual.
Es decir, que la suma de lo recibido (Debe) enfrentada a lo dado (Haber) sigue mostrando un diferencial mareante a favor del primero (Debe). Por lo tanto, el saldo deudor no sólo no ha disminuído, sino que se ha incrementado.
Bien es verdad que el ejercicio actual ha sido un tanto decepcionante, no ha habido ocasión de aportar mucho, bien sabe Dios lo que me duele... pero así ha sido.
De manera que, si tenemos en cuenta el Haber acumulado en tantos años de Camino, apabullantemente mayor que lo devuelto al mismo... seguimos presentando una cuenta con dos lecturas diferentes.
En primer lugar, un Debe recibido y consolidado inmenso, lo cual es positivo, muy positivo. Y un Haber devuelto por uno francamente exiguo, lo que no deja de ser preocupante.
En el Debe recibido, Camino, amistad, amor (Eros), Amor (Ágape), ilusión, esperanza, solidaridad, crecimiento, confianza, alegría... todo a raudales.
En el Haber devuelto, nada que nadie de nosotros no pueda aportar, unas horas de desvelo, unos cuantos peregrinos atendidos, y apenas nada más.
Comprenderéis la magnitud de la diferencia y el compromiso que supone asumir el saldo resultante.
Si miráis en vuestra mochila detenidamente, quizá alguno de vosotros encontraréis algo parecido a lo que he tratado de explicar.
Si es así, alegráos, porque la tarea que os queda por delante es inmensa para tratar de compensar, siquiera en una pequeña parte lo recibido.
Si no fuera de esta manera, alegráos más aún por haber sido capaces de multiplicar ciento por uno lo recibido... los demás os lo agradecerán.
Es tiempo de cuentas, de cerrar sumas, cuadernos y contabilidades.
Que cada uno de vosotros, hechas las cuentas, se aplique a compensar las diferencias...
Y que, al final, siempre nos quede la sensación de que podemos dar más de lo que damos, porque ese será el motor de nuestras acciones para los Ejercicios por llegar.
La historia interminable...
La eterna dualidad: día y noche, luz y sombra, hola y... adiós.
Necesitaban, buscaban con toda su alma algo cálido a lo que agarrarse.
Cada una de ellas, formando parte de la otra, arrastraba su esperanza, su desengaño, su ilusión, su desesperación, por los caminos.
Fueron unas horas intensas, las dos eran una sola, yo fui todo un mundo para las dos y para cada una de ellas.
Las ayudé, poco. Me ayudaron, mucho. Las orienté, era fácil. Me orientaron, no se cómo pero lo consiguieron, y abrieron muchas puertas cerradas y candadas para ¿siempre?, y les allané el camino, y ellas me alumbraron lo que vendría después.
Les limpié las lágrimas y ellas me curaron el alma herida con su bálsamo luminoso.
Y se marcharon... como no podía ser de otra forma.
Iban más ligeras que llegaron, me dejaron más libre que me encontraron...
Nunca tan pocas palabras encontrarían un eco tan largo.
El pequeño hombre que hablaba con los osos...
"Hablo de Jean Louis.
Era un pequeño personaje más parecido a un hobbit que a un humano.
Menudo, magro, nervudo y silencioso, absolutamente silencioso.
No le gustaba hablar con los humanos, prefería hacerlo con las bestias. Quizá fuera por eso que me tomó como confidente en las largas veladas.
Y me confió su preciosa forma de vida allá en los Pirineos, del lado de Francia, su interés en confraternizar con los los lobos y los osos, cómo se acercaba a ellos, les dejaba comida, permitía que se confiaran y les hablaba, si, les hablaba.
Todo esto me lo contaba, chillaba, reía, recitaba con una voz preciosa y cantarina, en un idioma difícilmente reconocible, mezcla de francés, euskara, catalán, pero absolutamente expresivo y entendible, sin parar de moverse y gesticular a mi alrededor.
Todos los años, antes de que la primavera empezara a hacer despertar los brotes de los campos, Jean Louis aparecía como un reloj. Venía caminando desde los Pirineos, desde su casa. Nunca se alojaba en Albergues ni ciudades, no lo soportaba. Necesitaba la soledad de los campos para poder descansar.
No sabía leer ni escribir, pero era sabio. Jamás utilizó ningún documento ni credencial, no los necesitaba, pero llevaba consigo un viejo cuaderno lleno de comentarios en todos los idiomas y con mil letras diferentes. En él se plasmaban frases de aliento, cariñosas, deseos de felicidad, saludos variados de todo tipo de personas coincidentes en algún punto de un Camino, y algún sello no habitual, generalmente de conventos por los que a veces se dejaba caer en solicitud de ayuda. Se empeñó en que yo conservara esa joya, su cuaderno de viaje, su cuaderno de Camino. Lo mantengo como un preciado tesoro (acabo de reencontrarlo en una mudanza complicada, os prometo pasaros algún fragmento pronto).
Aún tengo otro recuerdo físico de aquél pequeño Gran Hombre. Me dejó grabados con un hierro calentado en la estufa, dos bastones cruzados con sus calabazas que adornan mi pequeño bastón de madera. Siempre que lo agarro lo llevo en mi mente.
Un año no volvió. Explotó la primavera, pasó el verano y Jean Louis no apareció. Suponemos que continuó su camino. La huerta y la cabaña en la que dormía cuando estaba entre nosotros le echaron de menos. Nosotros más, mucho más ..."
El Camino reo y culpable, rémora del progreso, etc. etc. (díselo tú que a mi me da la risa)
Hace años que lo estaban intentando. Parecía que ya lo tenían a huevo y... resulta que habían menospreciado algo tan sagrado como las Leyes de Protección del Camino de Santiago.
Así que, todo paralizado, informe va, informe viene, presión por aquí, amenaza por allá, unas lágrimas de cocodrilo por acullá y a ver si, con el colorcillo del Xacobeo traga... pero parece que las cosas no les salen...
¿Culpable? No... esta vez no es el Gobierno. El culpable es: ¡TACHAN! El Camino de Santiago. Si señores, el mismísimo Camino que ellos se empeñan en dar a conocer en Pernambuco y en la Conchinchina, el que intentan vender como la panacea de todas las crisis, el que les va a elevar el PIB gallego en un 2 por ciento el próximo año, el Itinerario Cultural Europeo, el Patrimonio de la Humanidad, ese mismo, ese es el culpable de que esta vez les esté costando más que otras llevarselo calentito.
Hay que tener una dosis de cinismo alarmante para aceptar esta píldora.
Y es que, si el Camino no pasara por allí, pues claro qué bien para todos ¿eh? Pero el caso es que el Camino es el que es, pasa por donde pasa y no vamos a consentir que nos lo manden al quinto pepino para que ellos se forren. La Ley es la Ley y está ahí para cumplirla. Y estaba cuando ellos pensaron cometer su fechoría.
De manera que ajo y agua y a ver cómo se comen este cocido.
Pero culpar del atraso endémico de Galicia al Camino, demonizarlo por sus exigencias de protección, cuando ha sido el cordón umbilical de toda una región española, el que la ha unido con el resto de Europa, el que ha engrandecido su nombre y extendido sus maravillas por todos los continentes, eso es, además de una estupidez, una felonía sin límites.
Esto se escribía hace más de dos años sobre estos casos. Sigue valiendo "palabra por palabra":
" Pero si es que ya hasta duele que no se entienda.
Vamos a ver: hay una Ley que protege una franja de 30 metros a cada lado del trazado del Camino. Bien. Se pretende hacer un Polígono Industrial en una zona por la que pasa el Camino. Bien o algo menos. Solución: se hace el Polígono Industrial o el Parque Temático de las Dunas de Lavacolla, o el Centro de Vacaciones de Tras Promontoiro, o el Centro de Ocio el Monte del Bocio, o lo que le salga de las meninges a los amos del ladrillo a lado y lado del Camino, exactamente a treinta metros a cada lado.
Pero eso si, sin tocar ni una brizna de hierba, ni un grano de arena del Camino que están protegidos por una Ley anterior y de ámbito superior. Así de sencillo. Pero lo que no es de recibo es talar, depredar, consumir, arrasar primero toda la zona y luego prometer plantar magnolios y madroños alrededor para hacer bonito, y prometer lo bonito que va a quedar con piedra de la zona, y lo guay que lo vamos a pasar los caminantes entre tanta maravilla.
Que no, que no queremos nada raro. Sólo que lo dejen todo como está. Y si ya no está así, que se rehaga todo como estaba y se castigue a los culpables del desaguisado. Y luego, que hagan lo que se les ocurra alrededor del Camino, no es de nuestra incumbencia.
Y lo mismo en Sarria, y lo mismo en Nájera, y lo mismo...
Mientras tanto:
¡¡¡ QUITEN SUS SUCIAS ZARPAS DEL CAMINO !!! "
Y, además, sobre este tema concreto ya se alertaba hace más de un año:
"Ya cansa, pero estos polvos trajeron los lodos actuales.
Se lo están montando bien, ponen todos los medios a su favor, pero no les saldrá gratis, no en el Camino. Han dado en hueso y habrá muchas sorpresas.
¿Qué tal si enviamos todo esto a la sede de la Unesco en París, qué tal si les dan algo más que un toque de advertencia, qué tal si comenzamos a plantearnos solicitar la baja del Camino como Patrimonio Cultural Europeo como reacción a la desidia de las autoridades en velar por el mismo? ¿Qué tal si se cortan honores y subvenciones por la actitud depredadora de estos insaciables políticos que no saben ejercer como garantes de los ciudadanos y sólo miran sus beneficios personales?
Ya se lo estaban preparando, ya lo tienen en marcha... ya nos toca a los demás mantener la dignidad de este Camino.
La noticia es de Marzo pasado, pero es ahora cuando se han puesto a ello con toda la artillería. "
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